Autobiografía virtual

Autobiografía virtual: de mi crisis de expresión a borrar mi cuenta de Twitter

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Esta es mi reconciliación con la escritura y con el lenguaje: una autobiografía sobre mi uso de internet a lo largo de los años, por eso la he llamado autobiografía virtual. Tuve una crisis de expresión hace tres años, cuando me di cuenta de que no tenía nada que decir o que, aunque lo tuviera, no era capaz de expresarlo con palabras. Obviamente seguí escribiendo textos para la universidad pero dejé de expresarme por escrito, sentía que lo que tenía que decir, cuando tenía algo que decir, no podía decirlo bien y que lo mejor era el silencio. Y así fue como dejé de escribir en las preciosas libretas que seguía comprando aunque ya no las usaba porque había dejado de escribir diarios. Esa crisis de expresión íntima y personal también me hizo repensar mi uso de las redes sociales. Hasta aquel momento tenía cuentas en todas las redes sociales existentes desde hacía años. Me borré el usuario de todas las que recordaba y me replanteé cuales usaría y en qué medida.

Los nicknames en Twitter

No fue fácil, sobre todo la cuenta de Twitter que tenía desde el 2008, es decir, desde que tenía 14 años y mediante la cual había conocido a muchísima gente de diferentes fandoms. Pero mi cuenta de Twitter, como las de mucho otros de mi generación —millenials nos llaman— registraba todos mis altibajos, opiniones y gustos púberes. Porque entonces, Twitter era para nosotros una especie de diario público-anónimo. Me explico: la mayoría de nosotros teníamos los mismos nombres de usuario que usábamos en foros que no tenían que ser necesariamente nuestro nombre y apellido. Eso de que la identidad real y virtual fuesen la misma llegó con Facebook y no nos alcanzó en Twitter hasta varios años después —al menos no a aquellos que veníamos de foros—. Yo empecé siendo en internet Kairi16. El porqué del nombre de usuario es el siguiente:

  • 1+6=7 y el 7 siempre ha sido mi número favorito.
  • Kairi era un personaje de Kingdom Hearts, un videojuego para PS2 que marcó el final de mi infancia y el principio de mi adolescencia. El no poder pasarme un mundo me llevó a buscar en internet un fansite español sobre KH. Por tanto, acabé registrándome en un foro sobre Kingdom Hearts como Kairi16.
    • Eso sí, habían cientos de Kairis porque en el momento en el que todo esto sucedió solo había dos videojuegos de Kingdom Hearts, el de la PS2 y el de la Gameboy Advanced (Kingdom Hearts: Chain of Memories) y, por tanto, no habían demasiados personajes femeninos destacables (ahora me llamaría Xion because Organización XIII o quizá Aqua).
Kairi en Kingdom Hearts I.

Luego me convertí en KairiSwift. Swift por Taylor Swift. Porqué ella llegó a mi vida con su segundo álbum ‘Fearless’ y se fue de ella con ‘1989’. Eso sí, dejó tras de sí un montón de experiencias de las que hablaré con detalle más adelante. Tanto Kairi16 como KairiSwift fueron nicks que usé hasta en la PS3. Recuerdo que mi hermano jugaba con mi usuario porque la gente me agregaba porque era una chica. Palabras de mi hermano: te invitaban a todas las partidas y eran más majos, no te mataban todo el rato.

Cuando Twitter era un lugar tranquilo y seguro

Como decía, si tenías 14 años en 2008 como yo, no tenías ni el dinosaurio que es hoy Facebook ni la diva ideal que es Instagram. Por tanto, Twitter era, junto con Tumblr que se unió después, uno de los lugares en Internet donde más a salvo y acompañado te sentías, donde podías decir exactamente lo que pensabas y donde encontrarías a alguien que se sentiría exactamente igual que tú y te haría un retweet —manual: antes había que copiar y pegar añadir “RT” y mencionar al usuario manualmente— o rebloguearía tu post en Tumblr. A través de estas redes sociales llegué a contactar (y más tarde conocer) a muchísima gente que compartía mis obsesiones adolescentes. Nos retuiteabámos, nos respondíamos a los tuits depresivos animándonos o mostrando comprensión, intercambiábamos gifs, series, dramas y bromas. Borrar mi cuenta de Twitter significaba borrar toda una etapa de mi vida. Y borrar Tumblr también. Pero en el momento de mi crisis, ya había gente del ‘mundo real’ que me seguía en Twitter porqué el maldito Gmail se volvió de uso común. Al principio Twitter no te dejaba usar cuentas del entonces Hotmail, tenías que usar obligatoriamente una cuenta de Gmail.

Cuando abrí mi cuenta en Twitter, en mi entorno casi nadie tenía una cuenta en el servicio de Google. De modo que mis contactos del instituto me encontraron después porque de pronto se volvió obligatorio usar una cuenta de Google. Las razones:

  • Era más seria que la de Hotmail (la dirección de la cual con suerte no sería muy cani pero sí un poco infantil).
  • Empezaban a llegar los teléfonos inteligentes y llevar la información de tus amigos y conocidos en el bolsillo comenzaba a normalizarse del mismo modo que twitear desde el móvil se volvía una realidad. Aún recuerdo cuando tenías que estar delante de un ordenador para poder enviar un tweet.
  • Desde el principio los teléfonos Android fueron muy cercanos a Google y en mi generación nos introducimos en el mundo de los smartphones con un Android o una BlackBerry.

En fin, que la comodidad del anonimato me fue abruptamente arrebatada. Mi cuenta de Twitter se volvía un lugar peligroso, lleno de secretos y confesiones tontas que cualquiera podía usar en mi contra más tarde —es el caso de muchos políticos, tuiteaban sus opiniones antes de ser personajes públicos y una vez estuvieron expuestos en la esfera pública sacaron sus tweets fuera de contexto o los tergiversaban, cualquiera podía hacer scrolling hasta los días en los que su opinión no importaba nada— o que quizás simplemente me impedirían tener una presencia sensata en las redes sociales, algo que cada vez se ha ido volviendo más importante.

Así que borré mi cuenta de Twitter en 2015 (y me abrí otra para seguir blogs y noticias). Pero para entonces ya había tenido contacto con muchos de los amigos que había hecho en foros y blogs en persona o a través de otras redes como Facebook o Instagram. Y no, no me borré Tumblr porqué mantener el anonimato allí aún es posible 🙂 .

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