Au Pair en Alemania

Ser Au Pair y no morir en el intento: la familia

Ser Au Pair implica cambios. Eso es algo que sabía antes de comenzar a vivir esta experiencia. En su momento, consideré que los cambios más importantes serían los lugares nuevos, la gente, los niños, la cultura y el idioma. Sin embargo, había otros factores y “subfactores” que no había tenido en cuenta. Uno de ellos fue todo lo que implica la familia de acogida o host family para un/una Au Pair. La familia de acogida es muy importante pues convivirás con ellos y serás parte de esa familia durante lo que dure tu tiempo como Au Pair, normalmente es un año pero se puede extender o acortar la duración.

Adaptación a la familia

Para empezar, te vas a vivir con una familia con costumbres y hábitos a los que tendrás que adaptarte y acostumbrarte. Si ya tienen experiencia con Au Pairs —es decir que no eres la/el primera/o Au Pair— y son amables, harán que tus primeros días con ellos sean agradables. Esto reduce un poco el impacto de las siguientes cuestiones a considerar con este punto:

1. La comida

Mi familia de acogida (host family) apenas come carne. Yo vengo de una familia latinoamericana cuya dieta gira alrededor de la carne y el arroz y, aunque previamente había reducido mi consumo de carne, acostumbrarme a otros productos cárnicos y la forma de consumirlos no fue tan fácil.

Cambios positivos

  • El desayuno y la cena pueden ser lo mismo: pan y mantequilla, agua, zumo de manzana y verduras; o cereales con leche o yogurt. Sencillo, rápido y sin complicaciones.
  • La comida o almuerzo siempre consiste en algo verde (Vitaminas), algo de carne (Proteínas) y patatas, arroz o pasta (Carbohidratos). Eso simplifica bastante las cosas a la hora de preparar comida porqué siempre sé que preparar y cuento con la ayuda de un maravilloso invento de la humanidad llamado Thermomix.
  • La comida diaria no requiere mucho trabajo, casi cada día comemos ensalada —sus ensaladas distan mucho de las ensaladas a las que estoy acostumbrada pues se tratan de hojas de alguna lechuga con aceite de oliva, sal, pimiento y alguna especia aleatoria— y algún producto derivado de la patata de fácil preparación.
  • Procuran que todo lo que se consuma sea orgánico. Carne de vacas felices, leche de vacas felices, carne de pollos felices, huevos de gallinas felices. Pimiento, lechuga, zanahoria, manzanas, etc. que no hayan sido cultivadas con sustancias nocivas para el medio ambiente. Antes de vivir con ellos ni siquiera me había molestado en averiguar qué era eso de la comida orgánica.
  • Para empezar, no fríen nada. NADA. Cuando se fríe algo suelen ser hamburguesas caseras y eso es porqué hay tiempo para limpiar el aparato en donde se fríen porque no usan una sartén. Es decir, la cocina está casi siempre limpia.
  • Beben agua del grifo con gas —hay que poner el agua en una botella y la botella en un aparato que introduce el gas— (agua mineral). Esto es algo que me gusta porqué en la región de Ecuador de donde es natural mi madre se obtiene agua mineral de fuentes termales (es lo que tiene que la actividad de un volcán cree agua naturalmente carbonatada) y volver a beber agua con gas a diario me trae recuerdos de infancia.
  • Los niños comen mucha fruta y verdura y no hay que obligarles. Exacto. Lo has leído bien. El menor de los niños tiene 4 años y se come los trozos de pimiento rojo, naranja y amarillo —e incluso el apio— crudos, como snacks, como si fuesen patatas fritas. Al principio me costó asimilar que el pimiento se puede comer así, ahora lo hago yo también y me encanta.

Cambios negativos

  • Me he acostumbrado a la Thermomix y será un duro golpe tener que volver a preocuparme porque no se me queme el arroz.
  • Echo de menos la comida de mis padres. Echo de menos comer el encebollado que prepara mi padre o el estofado de mi madre.
  • No comen mariscos ni pescado. Sí nací en la sierra ecuatoriana pero me críe en Barcelona, una ciudad costera con marisco y pescado a disposición. No voy a negar que a veces me entran ganas de comer gambas y me tengo que conformar con pimiento o palitos de pescado.

Conclusiones

En su mayoría los cambios son positivos. Aunque debo señalar que cuando decidí ser Au Pair no pensé sobre los cambios que experimentaría con respecto a la comida.

2. Las costumbres y la cultura

En mi familia de acogida, el padre es mexicano y la madre alemana así que estoy aprendiendo sobre las dos culturas aunque, por supuesto, mucho más de la alemana. Sobre este punto no creo que pueda distinguir entre cambios positivos o negativos porque me he limitado a observar y participar.

Actividades infantiles

En mi cotidianidad en España no hay muchos niños de entre 4 a 12 años así que todo tipo de actividades infantiles me resultan lejanas desde el otro lado, es decir, del que participa. He sido voluntaria en campamentos para niños de verano por lo que estoy acostumbrada a estar en el lado que organiza y prepara actividades y juegos durante una semana pero no del lado que lleva a los niños a los campamentos y está con ellos cada día durante meses.

Celebraciones y fiestas

El otoño, la Navidad, el Carnaval, la Pascua y todas las celebracionesfestividades y estaciones tienen otras formas y colores cuando hay niños. Incluso las festividades religiosas. Mi familia de acogida es católica y me fascina ver la participación de los niños en aspectos puntuales que desconozco si se hacen de la misma forma en España. Por ejemplo:

Sternsinger (del 27 de diciembre al 6 de enero)

Por Reyes, los dos hermanos mayores (7 y 9 años) participaron en algo conocido como Sternsinger: algunos niños disfrazados de reyes iban de casa en casa cantando villancicos. A cambio reciben dinero y dulces. Los dulces son para ellos y el dinero recaudado es para obras de caridad para otros niños en países del Tercer Mundo.

Carnaval

Por Carnaval, en Colonia —de donde es originaria la madre—, hay desfiles en los que se lanzan dulces, juguetes, videojuegos, llaveros, bolígrafos y muchas más cosas potencialmente peligrosas desde mi punto de vista. Eran como las cabalgatas de reyes en España solo que mucho más peligrosas y generosas pero también más variadas y coloridas…quizá se podría comparar con la cabalgata de Sant Vincenç dels Horts.

  • Como curiosidad, en el estado donde vivo, Baden-Württemberg, no se celebra igual que en Nordrhein-Westfalen (donde está Colonia). Mi madre de acogida dijo que en BW se usaban caretas con caras grotescas para asustar al invierno y que en NW todo es una celebración de la carne. ¿A qué es fascinante?

Cumpleaños

El día de tu cumpleaños tienes que llevar dulces, pasteles o muffins para compartir con tus compañeros de trabajo o de clase. En mi familia de acogida todo lo que es bollería o pastelería se hace en casa. Incluso el pan. Bendita Thermomix. Perdón, que me desvío, decía que en cada cumpleaños los padres de los niños tienen que hornear más de 20 muffins y uno o dos pasteles. A mí me da pereza solo de pensarlo.

3. La educación

La televisión

Una de las primeras cosas que me llamó la atención sobre la educación que reciben los niños es el riguroso control que tienen los padres sobre lo que ven en la televisión y el tiempo que pasan delante de ella. La mayoría de familias alemanas no dejan que sus niños vean la televisión (Netflix) más de 30 minutos al día. Por supuesto, hay excepciones, pero he hablado sobre ello con mi madre de acogida y con otras amigas que también son au pairs y podría considerarse esto como una generalidad. A los padres alemanes no les gusta que sus hijos se pasen el día con pantallas delante de sus ojos.

Esto es algo inconcebible para padres alemanes.

Las consecuencias de que los niños no vean la televisión tanto tiempo y que cuando lo hagan sean programas pensados exclusivamente para ellos se resumen en la preservación de su inocencia y un desarrollo consistente de diferentes habilidades. Un niño o niña alemán de 6 años es muchísimo más inocente que un niño/a español de la misma edad pero además sabe hacer otras cosas, por ejemplo, coser e incluso cocinar.

En definitiva, todo esto implica también una dedicación mayor a la educación en el tiempo libre de los niños en el que estamos implicados los padres y yo como au pair. Así que el tiempo que los niños no están viendo la televisión y en la escuela, están jugando fuera cuando hace buen tiempo, haciendo manualidades, paseando en bicicleta, leyendo un libro, jugando a juegos de mesa, cocinando o decorando pasteles, entre muchas otras cosas improvisadas sobre la marcha. De hecho, hay días en los que ni siquiera se acuerdan de la televisión.

La alimentación

Vuelvo a recalcar que los niños comen fruta y verdura sin que les obliguen. Les gusta y, en ocasiones, ellos mismos te piden que les cortes una manzana o un poco de pimiento. ¿Qué cómo han conseguido esto? Yo creo que principalmente es la actitud de los padres y la educación que reciben los niños desde que van a la guardería.

En ningún momento se deja entrever que las frutas y verduras son algo anormal o asqueroso, es más, en todo momento están al mismo nivel que las golosinas y se ofrecen en cantidades y variedades.

Las escuelas

Todavía no me aclaro mucho con el sistema educativo alemán y su estructura pero me fascinan los Kindergarten —lo que vendría a ser la guardería o el preescolar— Waldorfianos. El sistema lo creó un filósofo, literato, educador, autor teatral, esoterista y ocultista llamado Rudolf Steiner que además fundó la Antroposofía. Un tipo interesante vaya. Podéis leer más sobre la pedagogía de Waldorf y su aplicación en los diferentes niveles educativos en los detallados posts del blog de Aguamarina; una madre mallorquina que escribe sobre temas relacionados con la maternidad y la educación.

Y no. Todo el mundo tranquilo. Todavía tengo el instinto maternal muy dormido y mucho más desde que soy Au Pair pero me gusta leer sobre pedagogía.

En lo que a mi respecta, no puedo decir más que cosas buenas de mi familia de acogida. De hecho, he acabado en una ciudad que no me entusiasma porque durante las entrevistas ellos me encantaron. Los padres hacen que las cosas sean sencillas, que mis tareas sean fáciles de hacer, son flexibles en cuanto horarios de entrada y salida, me ayudan en todo lo que pueden, me sugieren actividades y tienen bonitos detalles conmigo. Sobre los niños escribiré extensamente más adelante 🙂

Además me gustaría señalar que la experiencia con las familias alemanas cuando eres Au Pair, por lo general, es muy, muy grata (lo digo teniendo en cuenta las experiencias de mis amigas, conocidas y la mía propia). He leído y escuchado experiencias de chicas que han sido Au Pairs en los Estados Unidos y la verdad es que te echan para atrás por la cantidad de trabajo que asumen y por la forma en la que se educa a los niños.

Para acabar, estoy escribiendo más entradas acerca de otros aspectos de ser Au Pair por los que me suelen preguntar y sobre los que no hay mucha información en la red. Así que si tenéis más preguntas u os gustaría que escribiese más sobre alguna cuestión concreta, hacédmelo saber en los comentarios, a través del formulario de contacto o mediante alguna de mis redes sociales.

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