Sostenibilidad & Ecología

Lo que descubrí cuando trabajé en una tienda de ropa

lo que descubrí cuando trabajé en una tienda de ropa

La primera vez que me hice una pregunta sobre la ropa fue en noviembre del 2016. Estaba en un curso de inmersión lingüística con otros estudiantes de España; nos alojábamos y recibíamos las clases en una residencia de estudiantes en Valencia así que algunas noches nos reuníamos en las zonas comunes.

Una noche una de las chicas dijo que su pijama tenía más de 25 años. Era el pijama que había llevado su madre cuando tenía su edad (20 años) y estaba en perfectas condiciones. En ese momento me pregunté «¿en qué momento la ropa dejó de durar tanto?». Fue la primera pregunta de las muchas que vendrían después.

Trabajando en una tienda de ropa

Como ya sabéis, estuve trabajando en una tienda de ropa mientras era becaria en una de las bibliotecas de la UPF. Pero lo que no sabéis es lo que descubrí mientras trabajé en ella. Durante 6 meses, pasé cada fin de semana un total de 14 horas colocando, vendiendo y doblando ropa. Es decir, entré en contacto con las prendas, las etiquetas, las promociones y los anuncios como nunca antes. Fue allí donde descubrí aspectos de la moda sobre los que nunca había pensado antes como, por ejemplo, los materiales que se usan y las personas que cosen.

Mi “despertar” a esa realidad, no fue inmediato y sucedió en la sala de descanso de la tienda en donde además de galletas y café, había boletines informativos que a veces había que leer porque contenían indicaciones sobre como cobrar las promociones en caja. Era febrero del 2017, ya llevaba cinco meses en la tienda, estaba en mi descanso y uno de los boletines que había en la sala me llamó la atención. Uno en cuya portada se leía: LÍDERES EN ALGODÓN ORGÁNICO.

Me llamó la atención que la empresa se enorgulleciese de ser líder en algodón orgánico. Mientras abría el boletín me pregunté «¿Es que el algodón puede no ser orgánico?». Comencé a pasar las páginas y descubrí que se trataba de un resumen de los éxitos que había conseguido la empresa en cuestiones relacionadas con la ética y la sostenibilidad. Hasta ese momento siempre me había parecido que la empresa ponía banners en las pantallas de sus tiendas (sobre los premios que recibía en esos ámbitos) para que nos sintamos mejor consumiendo sus productos o trabajando para ellos.

Así que seguí pasando las páginas sin prestar mucha atención hasta que llegué a unas en las que había fotos de mujeres ataviadas con coloridos trajes indios cosiendo las prendas que yo doblaba. Mi reacción inmediata fue ponerme a llorar. Nunca me había hecho preguntas acerca del origen de la ropa que compraba en las tiendas. Para mí ya era un gran descubrimiento ver como la bajaban de los camiones. Así que ver a esas mujeres concentradas en coser la ropa que estaba vendiendo, fue impactante y tocó algo en mí.

Mi madre es de profesión costurera o modista. Ejerció ese oficio satisfactoriamente en su propia tienda en Quito (Ecuador), la ciudad donde nací y crecí hasta los 8 años. Mi hermano pequeño y yo pasábamos las tardes después de la escuela en el local y cada día la veíamos atender a clientas, tomar medidas, hacer moldes, cortar tela, coser en máquinas, coser a mano, comprar hilos, agujas, telas…

Mi madre en su primer taller de costura en el Cantón Mejía.

Y aunque tuvo que cerrar su negocio por la llegada de la ropa china a Ecuador —era mucho más barato comprar ropa china que hacérsela en un taller de costura—, mi madre siguió cosiendo en España en ocasiones puntuales, luego solo me hacía vestidos a mí y actualmente ya no cose porque ha dejado de gustarle. Cuando vi a esas mujeres en las páginas del boletín, la imagen de mi madre cosiendo vino en seguida a mi encuentro.

Había olvidado que detrás de cada prenda hay una persona con una historia, sueños y derechos.

Viviendo con una familia que se preocupa

Ya os conté porqué soy Au Pair en Alemania y os hablé brevemente de algunos de los cambios que he experimentado al vivir con mi familia de acogida. Entre ellos, mencioné el interés que tienen los padres por conocer la procedencia y el cultivo de los alimentos pero olvidé mencionar que también les preocupa el lugar de origen de la ropa. Normalmente las prendas suelen indicar donde se han fabricado en las etiquetas cosidas en donde también figuran los símbolos que señalan como cuidar la prenda. Seguramente, al igual que yo, habréis mirado la etiqueta solo para consultar esto último y accidentalmente habréis leído que la prenda procede de Bangladesh y China.

Teniendo en cuenta eso, el hecho de que la madre de los niños se decepcione cada vez que una prenda (u objeto) que le gusta ponga en su etiqueta Fabricado en PRC o RPC (People’s Republic of China / República Popular de China), hizo que comenzase a prestar atención en el origen de las prendas que ya poseía y de las que pretendía comprar. Casi todas provenían de Bangladesh, China, Vietnam y Pakistán.

Primark, Zara y las demás marcas propiedad de Inditex tienen empleados subcontratados en esos países. Hace años hubo un desastre que dio lugar al documental The True Cost. Si lloré al ver un atisbo de la realidad que hay detrás de mis prendas durante aquel descanso en la tienda, al ver el documental que da una amplia panorámica del sector, me horroricé y sentí que si quería ser coherente con mis creencias, debía asumir mi responsabilidad como consumidora, debía asumir que mi forma de consumir afectaba de una manera terrible a las personas y al medio ambiente.

Vi claramente que la ropa de Primark está hecha para ser usada y tirada y como cuesta tan poco no nos importa tirar el dinero en sus productos. Entendí que la solución era comprar menos pero comprar mejor, que debía de haber alguna manera de regresar a la ropa que dura décadas.

La transición a la moda responsable

La transición a dejar de comprar en las tiendas de ropa en las que llevo comprando desde que tengo nociones de vestimenta no ha sido muy difícil. Básicamente porque uno de los mitos de las au pairs se cumple en mí: visto con lo más básico y cómodo y si tuviese chándales iría cada día con uno. Además, dejar de comprar ropa solo porque me parezca bonita o me guste fue bastante fácil teniendo en cuenta mi sueldo de Au Pair. No me quejo pero me hace pensarme dos veces si realmente necesito algo o si vale la pena gastarme 10€ en una camiseta.

De manera que, el cambio de perspectiva no implica que tenga que tirar toda mi ropa y comience a comprar ropa de segunda mano o únicamente de tiendas éticas y responsables. Tampoco implica renunciar a mi forma de vestir. Implica que ahora haga un esfuerzo extra para informarme sobre las tiendas en las que compro la ropa: necesito saber que la empresa trata dignamente a sus trabajadores y tiene cierto compromiso con el medio ambiente.

Para ello, consulto rankings de las empresas con una buena ética y compromiso medioambiental —aquí podéis consultar uno— aunque una de las grandes soluciones para mí fue la app Good on You donde encuentro análisis detallados de las marcas. Aunque os aviso que si empezáis a curiosear un poco, os daréis cuenta de que casi todo el contenido relacionado con el consumo de moda responsable está en inglés. Incluso las marcas alternativas a la moda rápida son, en su gran mayoría, canadienses, australianas y, cada vez más, norteamericanas y alemanas. Esto se debe a que hay más consciencia y preocupación por esos temas en países angloparlantes y aunque hay marcas españolas, les cuesta mucho sobrevivir dentro de un país en el que apenas hay demanda de slow fashion.

Descubre la cara oculta de la moda rápida

Para acabar me gustaría invitarte a descubrir por ti misma/o la cara oculta de la moda de usar y tirar mediante documentales y artículos. Si no sabías nada sobre el tema, me gustaría que me hicieses llegar tus impresiones a través de los comentarios, un emailTwitter o Instagram. Además, al final de esta entrada encontrarás algunos recursos para empezar a ser un/a consumidor/a responsable.

Documentales

Los siguientes documentales dan una visión general de todo lo que hay detrás de la moda rápida.

The True Cost (2015)

En el año 2013, en la capital de Bangladesh, Daca, un edificio de ocho plantas se derrumbó y acabó con la vida de más de 1.000 personas que trabajaban para la industria textil occidental. Después de ese desastre, Andrew Morgan decidió investigar los entresijos de la moda low cost y este documental es el resultado. Se estrenó en el Festival de Cannes de 2015 y revela todas aquellas cosas que no quieres saber acerca de la moda rápida. Está disponible en Netflix y en Internet no es muy difícil dar con él.

Do we change it? (2015)


Otro documental de 2015. Que no os engañe el título, el documental es producto de una iniciativa española que muestra las dos caras de la moda. Está disponible en Youtube.

Más sobre el origen de la ropa

Más sobre la contaminación

[…] la manufactura textil convencional le pasa una alta cuenta de cobro tanto a las personas que trabajan en ella como a la Tierra.

La cadena es larga y los problemas surgen en casi todas las etapas del proceso: desde las semillas -que a menudo son genéticamente modificadas, lo que le cuesta más a los agricultores-, hasta los residuos tóxicos (que afectan hasta el equilibrio hormonal de los animales)… y eso antes de que las prendas sean transportadas al otro lado del mundo.

Más sobre la moda responsable

  • Blog de Slow Fashion Next (17/11/2016): Moda responsable, pero ¿quién ha de ser el responsable?. Slow Fashion Next es una iniciativa de profesionales del mundo de la moda que ofrece cursos, talleres, consejería y asesoría sobre la moda responsable. Más adelante escribiré sobre esta y otras iniciativas hispanas en el ámbito de la “moda lenta”.

Recursos para empezar a ser responsables

  • Ebook gratuito de The Slowear ProjectDe fashion victim a consumidor consciente. Un viaje para vivir la moda sostenible en 6 pasos”. Después de suscribirte a la newsletter, te proporcionan un enlace para descargar el ebook gratuitamente.
  • Podcast Slow Fashion Life: es un podcast sobre moda sostenible. Lo dirige Cristina Aparicio, la creadora de una marca de ropa para bebés ética y 100% orgánica llamada Cleoveo. Cristina habla en detalle sobre diferentes aspectos de la moda sostenible y además entrevista a los creadores de otras marcas del sector en su podcast quincenal. Podéis escucharlo gratuitamente en iTunes, Ivoox o desde su web.
  • Guía de The Slowear Project en la que podéis encontrar una selección de marcas de moda sostenible.
  • Artículo en Telva (27/05/2016): 15 marcas para un armario sostenible.
  • Aplicación Ethical Time. Se trata de una app creada por jóvenes para localizar las tiendas (online y físicas en España) que creen en una moda ética y responsable. Su lanzamiento está previsto para mayo pero hasta entonces podéis seguirlos en Instagram, Twitter y Facebook.
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